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1 de abril de 2009

Seamos ecoguays


El apagón del sábado pasado me recordó que el 2008 fue proclamado por la ONU Año Internacional del Planeta Tierra. Como siempre ando entre papeles, rebusqué entre los muchos que guardo el artículo que publiqué en la revista del centro en que trabajaba. Lo transcribo aquí con algunas correcciones sin importancia.




Te ganarás el pan con el sudor de tu frente... Parirás con dolor... Muchos no pueden ganarse el pan que amasan para pocos que ya sólo sudan si hacen ejercicio, o si hace mucha calor. Muchas paren con dolor, mientras pocas apenas se duelen del dolor que aquéllas sienten al ver sus pechos secos porque les falta el pan que sobra a otras.

Parece paradójico, si no cínico, que nos ocupe un rato, digamos un año o una hora, el cuidado de pensar hacia dónde empujamos un planeta en el que, para muchos, la muerte tiene un plazo bastante breve, comparado con el que la ciencia y nuestro sistema de vida nos augura.

Y es que mola mazo, por ejemplo, salvar a Willy. Al fin y al cabo, la imagen de una ballena, aun joven, es lo suficientemente sugestiva como para transportarnos a la del osito de peluche que dejamos de abrazar en nuestros sueños cuando creímos, o nos hicieron creer, que ya éramos mayores. Porque, si le damos la vuelta al argumento, ¿qué alma de niño o de niña soportaría, sin caer en la depresión o en el fastidio, tener que alimentar a su depauperada muñeca Biafra con un arroz que se sabe escaso? Seguramente preferiría buscar, prohijar incluso, a Wally.


Cuando hablamos, u oímos hablar, de la contaminación, del cambio climático, del calentamiento global, del efecto invernadero, de la capa de ozono, de qué sé yo qué asunto gore, perdón, grave, ¿pensamos en Willy o en Wally? ¿Pensamos en nuestros nietos o en ese niño de Etiopía que no sabe qué es el ozono y, mucho menos, el desarrollo sostenible? Pero no seamos tan nihilistas. Quizá, preocuparnos por nuestro futuro en la Tierra, que no por el futuro de la Tierra, seamos sinceros, sea el primer paso para fijarnos un poco más, no ya en los nietos, sino en los hijos de los vecinos cuyos recursos esquilmamos.

Como uno tiene su corazoncito y, de cuando en más, le viene bien decirse: “¡Qué majo soy, cuán concienciado!”, se promete, por ejemplo: firmeza en la costumbre de cerrar el grifo mientras se cepilla los dientes; no andar por casa en camiseta durante el invierno (basta con bajar un poquito la calefacción); separar los residuos e introducir, aplicada y resignadamente, las pilas agotadas en esas ranuritas de la marquesina del autubús, aunque sepa que muchas no pueden reciclarse, sino que se entierran; meditar en lo estupendas que son las guerras que sirven para abaratar el precio del crudo.

Si nuestras fuerzas no dan para ser solidarios o, siquiera, ecologistas, seamos ecoguays (*). Comencemos por escoger bien el color del lazo que más convenga, esta vez, para la solapa de nuestra chaqueta, con mucho dinamismo y mucha creatividad. Así, quizá veamos pronto que va raleando el pelo de lobo debajo de la piel de cordero.




(*) Ecoguay: dícese del ecologista de fin de semana, esto es, de aquel que, en lugar de arrimar bien el hombro o aportar dinero, corre, digamos, a ponerse el lacito.


13 comentarios:

  1. Creo que un artículo especialmente acertado. Y una crítica muy bien hecha. Aplausos, poco que añadir.

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  2. No sé qué por dónde empezar. Yo estoy abonado a las pequeñas batallas perdidas y la del medio ambiente es una de ellas, pero aciertas al ponerla junto a otras cosas. Todo va liagado, la muñeca "Biafra", la desertización y el capitalismo salvaje. Por eso veo el futuro negro-oscuro.

    Por mi parte, reconozco que contamino mucho más de lo que debería, a pesar de reciclar siempre (hasta lo que consumo en el trabajo), machacar a todos con ello, ahorrar agua, poner la calefacción lo justo y haber llenado la casa de bombillas ecológicas que por otro lado, y demás cosillas ¿Sirve de algo? ¿Soy ecoguay? ¡Glubs! Pues no sé, seguramente todos hacemos la suma de NADA. El planeta se va a pique, es sólo cuestión de tiempo... Nos toca a los de ahora hacer algo pero, sobre todo, a aquellos que viven en su cajita pensando taaaaaaannnnnnnnto en su hijo/a que no tienen tiempo para hacer nada más...

    En fin, es un tema del que recientemente empiezo a aprender a desprenderme emocionalmente. Sigo que estas macrobatallas sólo se ganan al nivel micro, en el día a día y no veo resultados.

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  3. Por cierto, lo que quería decir es que las bombillas ecológicas ahorran dinero. De verdad lo digo. También apagar los interruptores de ordenadores, pilotos de DVD, etc. El consejillo de la semana

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  4. Yo intento hacer algunas cosas que se proponen y, admeás, concienciar a mis alumnos. No sé si será bastante. Lo que no me pongo es ningún lacito. Y en cuanto a lo del apagón me parece más efectivo los actos diarios y rutinarios que una hora al año.

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  5. Por favor, quise decir "además", no "admeás". ¿En qué estaría yo pensando? No si Hassen y Español van a tener toda la razón del mundo.

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  6. Anonymous1/4/09 16:49

    Hola

    Me llamo Lautaro y he visto que la idea de su blog sobre literatura, me parece original, curiosa y completa. Por otro lado, tengo un par de directorios que podrían interesarle para añadir en su sitio. Sería muy interesante contar con usted. Por ello, desearía dejarle mi msn messenger : lautaro_pat@hotmail.com para que podamos hablar cómodamente del asunto :)

    Finalmente, quisiera desearle mucha suerte y que continué con su blog.
    Esperando su pronta respuesta. Un saludo

    Lautaro Patricio

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  7. Gracias, amigos.

    Aunque sintamos que no sirvan para nada todas esas pequeñas cosas y otras muchas más son, junto con medidas efectivas y no demagógicas por parte de los gobiernos y administraciones, más útiles que campañas tipo Reader Digest de las que partía en el escrito.

    Juan: ¿así que somos colegas, según parece? Con respecto al baile de letras, no le des más vueltas: a todos nos pasa a veces si no somos mecanógrafos.

    Lautaro: es un placer que me haya visitado. Me pondré en contacto con usted en breve.

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  8. Pues sí, según parece. Encantado de compartir una profesión tan bonita con usted (contigo). Lo del baile de letras sí me preocupa, mi ceguera va en aumento, mi columna deformándose y mi pelo desapareciendo. ¿No crees que debo preocuparme?

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  9. (Risas)

    Yo que tú me daba de baja o cogía los ahorrillos, porque, total, para lo que sirven, salía zumbando para las Bermudas como el Merlín de Disney.

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  10. Pues sí, vecino, es la hipocresía en la vivimos y que nos arrastra, aunque tenemos mala concincia. El lacito, el día del planeta, y los detallistos de ecoguay nos sirven como la confsión a los católicos: hmos pecado, nos confesamos y ya estamos limpios para volve a pecar.
    Creo que hacen falta politicas mucho más agresivas y radicales. zarandar a algunas multinacionales para que investiguen realmente la industria limpia. Las bobillas ecologicas que se han mencionado son una mierda (perdón por la palabra) que ni se ven. Habría qu poner un a fecha tope al automóvil de gasolina o diesel: 2015, por ejemplo. Aprovechar la crisis del sector automivilístico para reciclarlo (valga la palabra) y obre todo, atender al Tercero Mundo (¿dónde está el segundo?).
    En fin, que esto da para un post. Yo metí uno hace unos meses (http://elhombredelpiruli.blogspot.com/2009/01/el-coche-ecolgico-nuestro-alcance.html)

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  11. Ahí le has dado, Francisco. Más razón que el del cogito.

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  12. Estoy convencido que un dia la sabia naturaleza nos va a patear el culo y las cucarachas van a caminar contentas por encima de nuestros cadáveres.

    Por cierto, muy buen texto, ahora seguire leyendo el blog que pinta interesante

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  13. Gracias, Solsiyonka, por tus palabras.

    Puede que ocurra lo que anuncias.

    Vuelve cuando quieras.

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