19 de enero de 2017

TIMSS, bilingüismo y Pinocho en la Puerta del Sol

En el artículo anterior dudaba de la existencia del informe de evaluación que dio a conocer Cristina Cifuentes el 20 de diciembre. Sin embargo, como me han hecho ver compañeros de estas lides, el informe existe o, cuando menos, existe un borrador que cualquiera puede consultar en la web de la Comunidad de Madrid. Lo llamo “borrador” porque la presentación es, visualmente, un poco chapucera y algo confusa en la explicación y exposición de datos.

En la página 27 podemos encontrar lo siguiente:

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Me he tomado la libertad de colorear un párrafo porque lo que significa es escandaloso: quienes hayan realizado el estudio reconocen que el TIMSS no ha distinguido entre centros bilingües y no bilingües, de manera que todo el análisis que se hace partiendo de esa distinción no se ha de entender como una interpretación arriesgada de los datos del TIMSS, sino como una invención interesada de los autores del informe madrileño, destinada seguramente a confundir a ciudadanos indecisos desinformados y a dar pasto a la claque periodística  y pisto a la fe de carbonero de los devotos del programa.

Tiene sentido que el TIMSS, al ser una evaluación internacional, no contemple en las ampliaciones a regiones o, para entendernos, comunidades autónomas variables que no comparte el conjunto de países evaluados y que, por tanto, no pueden ser comparadas, como es el caso del modelo dual (bilingüe-no bilingüe) madrileño.

El Informe PISA también es una evaluación internacional, por lo que tiene sentido, entonces, pensar que PISA tampoco ha contemplado una variable semejante en su evaluación de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, como sucede con el TIMSS, los expertos de Cifuentes atribuyen a PISA datos sobre el bilingüismo que no se encuentran en los documentos oficiales publicados, salvo, claro está, en el informe de la Comunidad de Madrid.

La manipulación de unos datos del EECL de la que escribí hace dos días puede calificarse casi de inocua. Lo que la Comunidad de Madrid hace con los datos del TIMSS y, seguramente, PISA es tan inicua que permite dudar de la credibilidad de todo el estudio.

Escoja, pues, el lector: timo, fraude, mentira... 

17 de enero de 2017

El baile de los informes sobre bilingüismo en Madrid

El pasado 20 de diciembre los ciudadanos de la Comunidad de Madrid almorzaron con el notición, gran parto de los montes, de la existencia de un informe que cantaba las excelencias del programa de enseñanza bilingüe que se viene desarrollando en el centro de España desde 2004. La existencia de dicho informe fue dada a conocer por doña Cristina Cifuentes. Los comentarios de Cifuentes se basaban en un documento elaborado, supongo, por los expertos de la presidenta madrileña, que puede encontrarse en la web. El informe en sí, no. Dicen las malas lenguas que ese informe, u otro parecido, se hará público en 2018, por lo que queda tiempo suficiente para que, milagrosamente o no, pueda coincidir el maquillaje o la manipulación de los datos con los datos en sí.

En el comunicado enlazado arriba se mencionan pruebas externas, resultados de la PAU, otros informes que, según los expertos de Cifuentes, avalan o respaldan el programa. El ciudadano con prisas dispone en la red de una sencilla presentación en la que, por decirlo de alguna forma que no provoque risa, se pretende explicar de manera sucinta, entre otras cosas, cómo se organiza eso que en la Puerta del Sol llaman bilingüismo. Esto es un pantallazo de la quinta diapositiva:

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Lo primero que se podría preguntar el ciudadano bienintencionado que viere la imagen es: ¿Madrid es toda España? Lo segundo: ¿por qué Portugal? Por último: ¿qué más se sabe del EECL y de qué va? Basta con dar respuesta a la última cuestión para acabar con el reconcomio producido por las otras dos, pero, sobre todo, para hacerse una idea de la poca honestidad con que la Comunidad de Madrid utiliza informes y estudios cuando le conviene.

El EECL utiliza para sus evaluaciones pruebas basadas en los criterios del MERCL (Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas). El último EECL se publicó en 2012. Teniendo en cuenta que, en esta edición, Madrid no pidió una ampliación específica, como sí hicieron Navarra, Andalucía y Canarias, y que el EECL susodicho no distingue entre centros bilingües y no bilingües, sino que intenta determinar el grado de competencia en lenguas extranjeras de los alumnos de, en el caso de España, 4º de ESO, los resultados globales pueden consultarse en varias tablas como esta, que figura en la página 88 del EECL. Volumen I. Informe español:

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Si, con un vistazo a esta tabla, el ciudadano bienintencionado me dijese que no he respondido a las preguntas, lo invitaría a leer lo siguiente, que transcribo de la página 89:

La mayoría de entidades evaluaron el Inglés como primera lengua, lo cual demuestra su importancia en Europa. Como se recoge en el informe internacional, el interés por esta lengua se refleja en las respuestas al cuestionario de contexto, donde los alumnos destacan la utilidad del Inglés y muestran un mayor grado de exposición a esta lengua que al resto de lenguas extranjeras en la vida cotidiana.

Los resultados de España en la primera lengua son mejores que los de Francia e Inglaterra y similares a los de Polonia y Portugal. Sin embargo distan bastante de los obtenidos por otras entidades como Suecia, Malta, Holanda, Estonia y Eslovenia.

En España el porcentaje de alumnos en Inglés en los niveles B oscila entre el 24% y el 30% dependiendo de la destreza. Estos porcentajes están lejos del 50%, que es el objetivo inicialmente propuesto por la Comisión Europea como posible punto de referencia para el Indicador Europeo de Competencia Lingüística.

Saque el lector sus propias conclusiones, en tanto espera el informe de que habló la Cifuentes o, por qué no, el próximo EECL.