Páginas

28 de agosto de 2008

Cal y arena de esdrújulas

Si nos paramos a pensar en las calidades de las palabras (utilizo el plural, porque se entenderá mejor), en su peso, puede sorprender lo que sucede con las esdrújulas. Son palabras con un ritmo especial, no tan rotundo ni tan directo como la de las palabras agudas, pero sí más áspero o más artificial que el de las llanas. Por ser más escasas en nuestro vocabulario, son más difíciles de manejar. Resultan, para la memoria del oído, o para el oído de la memoria, un tanto extravagantes.

Como quiero evitar los tecnicismos, utilizaré unas imágenes para dar idea más completa de lo que venimos escribiendo. Una palabra llana sería como una bengala de cotillón: su encendimiento o ignición pasan desapercibidos hasta el chisporroteo y, finalmente, se consumen. Podría pensarse, también en las ascuas de un fuego. Una palabra aguda es como un cohete de feria: se prende, sale disparado con su estela y estalla. La palabra esdrújula es como el estallido de un cartucho de dinamita con una mecha muy corta; el alcance de la onda expansiva depende de la carga.

La rareza o extravagancia a la que he aludido permiten, sobre todo en poesía, acentuar el humor, la ironía o el sarcasmo. Pero, ojo: la poesía, y la literatura en general, no es como las matemáticas, pues el orden de los factores sí puede alterar el producto. Vamos a comprobar esto con un par de textos.

Planteamos, en el primero, la escritura de una epístola en verso. Escogemos nombres esdrújulos para destinatario y remitente, y la relación entre ellos. Todos los versos han de acabar en esdrújula. Que haya rima o no depende de cada cual. Como va a resultar difícil evitar la jocosidad, que el poema se tiña de ella.

EPÍSTOLA A MI TÍA ÚRSULA

Muy odiada tía Úrsula:

De tanto esperar tus dádivas,
Hecho un harapiento en tránsito,
Ni en ti creo ni en tus cándidas
Promesas. /Táchame, bórrame
De tu gran lista de hipócritas
Deudos. /Tu desafectísimo
E infiel sobrino Lúculo
.


Dejamos la epístola. Pensamos ahora en un poema breve cuyos versos empiecen con esdrújulas. El tono varía considerablemente:

Rómpeme ya los huesos.
Éntrate en mis entrañas.
Entiérrame en tu seno.
Abrázame. Abrázame. Abrázame.




PS.: Reviso la entrada y veo que olvidé referirme a las barras que aparecen en el primer texto. No encontré manera de sangrar y de partir línea. Las barras, en este caso, no significan versos distintos, sino distintos párrafos. El punto que las precede es punto y aparte, pero dentro del mismo verso.

7 comentarios:

  1. Primer intento:

    Había una vez un príncipe
    Que componía aplicado música
    Para una hermosa sílfide
    Aficionada a la botánica.

    Fue un día la cadencia tan hipnótica
    Que bajo el influjo del crepúsculo
    La dama se sintió romántica
    Y plantóle al príncipe un ósculo.

    ResponderEliminar
  2. Segundo intento a la inversa:

    Intérprete en este baile de
    Máscaras que danzan
    Erráticas en su lobreguez.

    Ahógame entre tus manos y
    Sálvame de este rumor
    Húmedo ya sin sentido.




    A parte, magister, una cuestión: ¿qué estructura me recomiendas utilizar por ser quizás más apropiada o característica pensando en un poema de estilo gótico?.

    Merci.

    ResponderEliminar
  3. sacando del frigorífico
    tomates cherry y canónicos
    para un festín cárnico
    que nos prepara alguien fantástico

    ¿Para beber? cítrico
    pero mientras no nos de un cólico
    por no usar aceite ecológico
    tendremos que tomar algo energético

    Y mientras esperamos al príncipe
    entre sístole y diástole
    a la hora del crepúsculo
    estaremos leyéndole

    Será un momento histórico
    ¡va a ser todo un espectáculo!
    ver como nos prepara canónigos
    alguien tan mágico.





    Yo quería poner mi granito de arena a este blog con los ejercicios de caligrafía de los que, por cierto, te estoy agradecida porque al hacerlo, he aprendido mucho :)

    ResponderEliminar
  4. Bien, bien, soltando la mano.

    Maii: ¡qué sorpresa tan agradable! Soy yo quien te da las gracias. ¿Así que no tenías imaginación? Me he reído a modo.

    En cuanto a lo que me consultas, Ada, sin entrar en definiciones de lo gótico, opino que no se trata tanto de formas o estructuras, como de ideas, vocabulario y tono. El hábito no hace al fraile, vaya. Desde mi punto de vista, si es que piensas en un poema, sin olvidar que lo gótico ha encontrado más número de expresiones en prosa, le cuadra más un verso amplio, el endecasílabo o el alejandrino, mezclados quizá con versos más cortos. Si se introduce algo de narración, no es mala elección el romance. Pero ahora me viene al magín lo que hizo Espronceda en algunas secciones de sus poemas mayores: de todo, hablando de forma.

    Ya me dirás si te sirve.

    ResponderEliminar
  5. La verdad es que le quedó de lo más ingenioso. Normal, había comida en juego...jajajajaja.

    Gracias por el apunte. En este caso si se trata de atreverse creo que no soy capaz con la prosa simplemente porque no tengo tanto que decir, de modo que le daré un par de vueltas al asunto antes de ponerme sobre él.

    Antes, también, deberé de empaparme un poco de textos góticos y hacer memoria en cuanto a vocabulario arquitectónico, pues me temo que con el tiempo y la falta de uso he olvidado muchas de las cosas que aprendí.

    ResponderEliminar
  6. O fin d'os tempos29/8/08 17:16

    Anduvo la bámbola
    Corriendo tras la luciérnaga
    Mientras absorto dejó al canónigo
    El delgado mirlo trémulo.

    ResponderEliminar
  7. "O fin d'os tempos" debería pensar en dedicarse a esto, pues su texto no está nada mal. Me recuerda, entre otras cosas, las bolinhas.

    ResponderEliminar

Piénselo bien antes de escribir