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30 de octubre de 2013

Cuando tenga sesenta y cuatro u ochenta y cuatro


De la fraternidad, de la honra civil
sé que nadie la siente ni nadie la derrama
si convierte el lenguaje en una jerga vil.

                                    Félix Grande


Me pregunto si, cuando tenga sesenta y cuatro años, seré ya una persona suficientemente mayor para añorar o execrar aquello que me perdí de las otras dos edades. Quizá no me importe, entonces, que la lengua sea, más que una especie de criatura, más que un ser poroso o permeable a los avances del progreso sin fin, un ente gaseoso, en el cual halle su burbuja, por ejemplo, una escultura de uñas que haya de cambiar de nombre porque el holograma o el chip sustituyan al gel.

Quizá, cuando tenga sesenta y cuatro o setenta y cuatro, sean mis huesos tan porosos que impidan a mi raciocinio admirarse o pasmarse del enorme e histórico adelanto que supondrá cruzar la línea sutil que lleva del hipermercado al ultramercado, o del sistema de pensiones al de prestaciones por posjubilación.

En cualquier caso, es probable que, al cumplir, ay, los ochenta y cuatro, entre tanta aceleración y desaceleración que se propaga o contagia de la economía a las cosas del comer, del pensar y aun del querer, la presbicia, aliada a la desmemoria, me lleve a desentenderme de averiguar si es por necesidad o por ornato que quien manda le dé, en las píldoras, las grageas, las cápsulas o los viales, otro nombre al flato.



9 comentarios:

  1. A saber el mandatario que sufriremos para cuando cumplas los 84...
    Saludos

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    1. Bueno, Juanjo: unos decían "brotes verdes"; otros dicen que "se ve la luz al final del túnel". Los primeros, está estudiado, tienden más al eufemismo; los segundos, a la hipérbole.

      Creo que, dentro de 32 años, si es que llego, gozaremos de mandatarios parecidos a unos y otros.

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    2. Que desalentador... Yo creo que las cosas pueden cambiar. Haré toDo lo que pueda desde mi humilde posición para que así sea.

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  2. Si esto sigue al ritmo que va, ni tú ni yo, ni Juanjo llegaremos a los 84 porque habrá programas del INSERSO obligatorios para llevarnos a Benidorm y ahogarnos en la piscina porque habrá tantos viejos entonces que nuestra supervivencia será insostenible.Quizá incluso haya subvenciones para los nietos que decidan acabar con los abuelos por patriotismo. Todo se andará.

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    1. O darán puntos por atropellarnos...

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    2. Hombre, Paco: Juanjo es un poco más joven que nosotros... Entonces, quizá, quién sabe, a lo mejor...

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    3. ¡Vaya panorama negro que tenemos por delante!

      Al margen de esto, me ha gustado, como siempre, tu forma de narrarlo. Tus palabras exactas, tu ironía y ese ritmo bello que remarca todos tus escritos, sean los que sean.

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    4. Y tanto.

      Muchas gracias, Teresa.

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