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21 de mayo de 2012

Tienes un aval

      -Ya está, Ketty: felicítame.
      -¿Por qué, Presi?
      -Tengo el aval.
      -Bueno. ¿Dónde está?
      -¿Qué quieres decir?
      -¿Qué quiero decir? ¿Tú eras registrador de la propiedad?
      -Sí. Pero no entiendo qué tiene que ver...
      -¿No sabes que los avales se firman?
      -Carallo. Ya decía yo que se me olvidaba algo. Pero es una de las nuestras. Un pacto entre...
      -¿Caballeros?
      -Sí, en cierto modo.
      -¿Y qué te ha dicho: “Vale, chaval, tienes un aval”?
      -No. Ha dicho que hacía un día muy bonito en Chicago. En eso, el consenso ha sido fácil. Chupado.
      -¿Nada más?
      -Y que lo estamos haciendo muy bien, muy bien, muy bien. ¿Ves?
      -Ya. ¿Y no te ha dicho cuánto y cuándo subimos el IVA, por ejemplo?
      -Sss... ¡Eso son insidias antipatrióticas! ¡Y Gibraltar es español!
      -Vale, Mariano. Pues estamos... estamos... avalados.
      -Es lo que te decía, Ketty. Tienes mala cara. ¿Hace un purito?




6 comentarios:

  1. Que profundidad de hombre... jejeje
    (no tiene gracia, pero tampoco vamos a llorar).

    Saludos.

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    1. Como un pozo sin fondo. Pero un pozo de iniquidad.

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  2. Es que la política hace extraños compañeros de cama... o de paseo en barco.

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  3. Me has recordado una felación... Ya sabes por qué.

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    1. Claro. Supongo que por cierta canción de un antiguo grupo de Vigo.

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