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8 de mayo de 2012

Fervor

      Don Senén enjugó el sudor con un pañizuelo, aderezó la casulla morada y se acercó de nuevo al púlpito:
     -La imagen es pequeña, sí. Pero el fervor ha de ser grande, como grande es nuestra fe. Por eso, mañana los cofrades llevarán el paso hasta el centro del atrio. Después, se abrirán las puertas para que vosotros, hermanas y hermanos, alcancéis la gloria de portar, como costaleros, la sagrada figura durante la procesión. Quienes lleguen primero merecerán el honor y recibirán indulgencias.
     Un “amén” surgido al únisono de cientos de gargantas quedó resonando, extático, en la bóveda.

      Vaya si hubo fervor y hasta arrebato. Tocas y mantillas desgarradas, peinetas, abanicos y uñas clavados en martirio y sacrificio miríficos. Mechones, sangre, dedos, ojos e, incluso, algún miembro no tan noble, ofrecidos como exvotos en la devota rebatiña, sembraron las losas del atrio y del pórtico.

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. La verdad: no había caído en ello; aunque tiene que estar al caer.

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  2. Aquí cerca en San Pedro de Alcántara hay un combate de lucha extrema K1 este finde :-)
    Salu2

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    1. Ji, ji, ji.

      Llévate el escapulario, por si acaso.

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