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20 de septiembre de 2008

Albert Boadella y los Teatros del Canal


Puede que el barco de Albert Boadella haya escorado a la derecha. Habría mucho que discutir sobre la afirmación de que quien combate o está en contra de los nacionalismos merece ser adscrito al bando citado. Sin embargo, se olvida que no todos los nacionalismos son de izquierdas. A la vista está lo que sucede en la tierra de este señor, sin ir más lejos. Habría que preguntarse, además, si es bueno el nacionalismo, se le ponga el color que se le ponga, sea constitucional o anticonstitucional.

El nombramiento de Boadella como director de los Teatros del Canal puede sorprender a quien se tome en serio el liberalismo de la señora Aguirre. Habrá que esperar, además, a ver qué sucede cuando el catalán empiece a programar desde los presupuestos que ha anunciado a los medios de comunicación: calidad, variedad y, sobre todo, ninguna traba, puesto que asegura haber aceptado con la condición de tener carta blanca. El tiempo dirá, también, si la lideresa tragará, y cómo, cualquier patata caliente que salga del magín de Boadella. No es absurdo pensar en algún montaje que produzca escándalo entre las filas populares, socialistas o nacionalistas. En este caso, es más que probable que la Sra. Presidenta saque a relucir ladinamente la defensa de la libertad de expresión.





Si consideramos la trayectoria de este señor al frente de Els Joglars y, sobre todo, los trabajos que, de este grupo, se han visto en la Comunidad de Madrid en las legislaturas de doña Esperanza, habría mucho que decir. El montaje que realizaron para el centenario del Quijote fue un fiasco, sin duda. En cambio, la versión de El retablo de las maravillas contenía tal cantidad de vitriolo que aún no acabo de comprender que doña Esperanza, si vio la obra, digiriera tranquilamente las parodias de los dos José María, Escrivá de Balaguer y Aznar, a cambio de regocijarse con la de Felipe González.

Se puede pensar que el nombramiento de Boadella sea un premio por los servicios prestados. Yo lo entiendo, más bien, como una forma de dar lustre a la política cultural de la Comunidad de Madrid. También, como una manera de sacarse la espinita de la envidia ante la ejecutoria, en este ámbito, del actual alcalde de Madrid. Ruiz Gallardón promovió la creación del Teatro Circo Price y fichó a Mario Gas para dirigir el Teatro Español. Visto el excelente hacer de Gas, me pregunto por qué no se le tildó de derechista por arrimarse al faraón.

De Alberto a Albert, aquí estoy aguardando impaciente el comienzo de sus Teatros del Canal. Y que vengan Els Joglars. Y ladre quien quiera ladrar.









3 comentarios:

  1. Bueno Cypher, yo tengo una teoría sobre lo que nos planteas.

    Sin degradar a la señora Aguirre más allá de lo estrictamente necesario, o mejor dicho, de lo que ella misma ha dejado intuir, habría que recordar, por ejemplo, aquella vez que habló de la brillante escritora Sara Mago o de cuando preguntó a la madre de Dulce Chacón, calculo hace un par de años cuando la novelista ya había fallecido, si su hija estaba en Cuba. Ya se le podría haber dormido la voz...

    Quién sabe. Mira que si la lideresa no está al tanto de a trayectoria del señor Boadella...

    Fuera bromas, aunque uno ya se espere cualquier cosa, habrá, como dices, que esperar a ver cómo se desarrolla el asunto para sacar conclusiones.

    P.S. Por lo que estuve investigando, y si va por donde imagino, la burbuja de Oulipo promete ser de lo más interesante.

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  2. Anonymous21/9/08 8:57

    Bonitos vestidos en pieles tan repugnantes... centremonos en la tela y su vuelo.

    Senglar

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  3. Ada: después de los patinazos que citas, sería mucho pedir que la señora fuese tan ignorante. Lo mismo cabe decir, en su defecto, de los asesores.


    Senglar: decídase usted, hombre, a tejer. Gracias por ese comentario tan lírico.

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